UNA TARDE CON MI VIEJO

Gerardo Villarreal Romo

Editorial Ariadna

Colección de Memorias:
Los Recuerdos del Minotauro / 4

108 páginas

México, 2025

ISBN: ISBN: 978-607-8269-88-4

“Edición limitada sin correcciones,
sin afán de lucro,
sólo con la voluntad de servir
a mis amigos
y a quienes la quieran leer.”

DEDICATORIA

Al Señor:
mi Dios, mi creador,
sanador, libertador y proveedor.
A mis padres terrenales:
A mi mamá, Socorro, por su amor,
dedicación y paciencia.
Gracias por haberme inculcado
el amor a nuestro Señor Jesucristo.
A mi papá, Eugenio, por guiarme y
enseñarme, con su ejemplo,
a ser un hombre honrado y trabajador,
valiente ante la adversidad de la vida,
pero siempre con el respeto,
temor y amor a Dios nuestro Creador.
A mis hermanas carnales:
María Eugenia, Socorro y Chelina,
por su compañía, respeto y amor hacia mí.
A mi esposa, Rosaura, por su amor,
comprensión y compartir su vida conmigo.
A mis hijos: María Eugenia, Jesús Gerardo
y a nuestra ofrenda de amor,
Emmanuel, que goza de la presencia del Señor.
A mis queridos y amados nietos:
a todos ellos y a los que vendrán.
Al recuerdo de mi querida tía Josefina.

Invierno de 2023

Por la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
fuiste más fuerte que yo y me venciste.
He sido el hazmerreír de todos;
día tras día se burlan de mí.
Desde que comencé a hablar, he tenido
que anunciar la palabra del Señor.
Me he convertido en objeto de oprobio
y de burla todo el día.
He llegado a decirme:
“Ya no me acordaré más del Señor
ni hablaré más en su nombre.
Pero había en mí un fuego ardiente,
encerrado en mis huesos.
Me esforzaba por contenerlo, y no podía”.
Ésta es palabra de Dios en boca
de su siervo, el profeta Jeremías.
Jeremías 20, 7-9.

A MODO DE PRÓLOGO

El hombre es un ser con ambiciones de mejorar, dotado con un don  divino: el libre albedrío. Tiene la capacidad de tomar decisiones propias,  pero también es débil por su condición humana. Sin embargo, posee una  gran fuerza de voluntad y la capacidad de trasformar su vida y su entorno  cuando así lo ha decidido.

Esto puede ser para bien o para mal, pero lo cierto es que cada uno de  nosotros escoge su camino. De esta manera forjamos lo que, en respuesta a nuestro esfuerzo o decisión, merecemos.

Para alcanzar una vida sana en el cuerpo, todos necesitamos alimentarnos diariamente; con mayor razón y dedicación, debemos  alimentar nuestro espíritu con pensamientos bien intencionados,  optimistas y con acciones que lo enaltezcan. Sólo así estimularemos  nuestra voluntad de triunfar y podremos demostrar nuestras obras y  emociones.

Constantemente, nos vemos influenciados por nuevas y subliminales  ideologías. Incluso, muchas veces, nos dejamos llevar por estas  doctrinas, que no por ser nuevas o diferentes a las nuestras, dejan de ser  buenas. Lo importante es mantenernos firmes en nuestras ideologías, en  nuestras creencias y convicciones de fe para transmitirlas a nuestros  descendientes que somos todos los de nuestra especie humana.

En ellos nos vemos reflejados; son nuestra cosecha. Es entonces cuando descubrimos si nuestra vida y el cursar en este mundo ha sido de provecho o si sólo vivimos por vivir porque así fue nuestra elección de vida.

Los pensamientos positivos y firmes se incrustan en nuestra mente y se reflejan en nuestra manera de ser y de vivir. Tenemos un don divino: el libre albedrío, así como nuestra particular forma de ser, que es el espejo de nuestro pensamiento y de nuestro ser interior.

Primero que nada, debemos observar el respeto a Dios, nuestro creador; a nuestros semejantes y a todo ser viviente; así como al entorno en el que vivimos, que es nuestro planeta, nuestra casa. Todo este respeto principia por el respeto hacia nosotros mismos, que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios Creador. 

Es importante reconocer nuestro papel aquí en la Tierra. Todos tenemos un objetivo y un motivo para nuestra existencia. No somos hijos de las circunstancias; somos hijos del amor. Por amor existimos, por amor nacemos, por amor crecemos y, por amor, moriremos. Por esta única y principal razón seguiremos naciendo.

Si perseveramos en nuestra fe en Dios y cultivamos pensamientos positivos, tendremos la seguridad de que nuestra vida y su calidad serán siempre las mejores. Así comprobaremos las enseñanzas del Supremo Maestro Jesucristo:
“Nuestra fe forja nuestra vida, y la forma en que vivimos es reflejo de cómo pensamos diariamente”.

Es importante dar, siempre dar, pero no sólo al que pide o exige, sino al que en verdad necesita y merece. Debemos hacernos merecedores de esta gracia divina, con la clara y firme convicción de que es bueno ser importante, pero más importante es ser bueno. 

Nosotros, los seres humanos, tenemos una sed innata de descubrir y sentirnos conquistadores. Hemos sido dotados del regalo más preciado dado por el Creador: el libre albedrío.

Tenemos la facultad de creer o no creer. Todo es permisible bajo la voluntad del Supremo Hacedor, pero no todo nos conviene.

El ser humano, en su contexto total —alma, cuerpo y espíritu—, es un reflejo de su pensamiento individual, que es a su vez la misma presencia del Dios vivo en cada uno de nosotros. En ausencia de Él, somos meros barcos sin timón, con aspiraciones humanas de lograr lo deseado, pero sin la aspiración de transcender al máximo cielo.

El autor, considerándose a sí mismo como un cristiano apologista, ha sido fiel testigo de los milagros realizados por Dios en su persona. Soy testimonio vivo de sus maravillas. Con la facultad primaria de ser hijo del Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente Creador del todo, como humano imperfecto, pero oidor y hacedor de su palabra me convierto en merecedor de su promesa de la vida eterna.

Mis mejores deseos a mis lectores: que encuentren la verdad.

Este escrito es un estudio y testimonio de vivencias personales basados en las Santas Escrituras. Respeta todas y cada una de las creencias individuales de quienes lean esta inspiración, pues el autor se identifica como un cristiano apologista.

Con este afán, y el deseo de compartir las cosas buenas que el Supremo Hacedor nos da, vivamos en común acuerdo.

El autor

SEMBLANZA

GERARDO VILLARREAL ROMERO

Autodidacta, resiliente, creyente y de gran fe en el Creador. Nació en Reynosa, Tamaulipas, el 7 de agosto de 1959. Hijo de Eugenio Villarreal Gómez y Socorro Romo de Villarreal. Está casado con Rosaura Medina Silva. Tiene tres hijos: María Eugenia, Jesús Gerardo y una ofrenda de amor, Emmanuel. Sus amados y cariñosos nietos son siete.

Desde temprana edad es escritor de obras sin publicar; buscador del sentido de la vida. Gracias a ese escudriñar descubrió el amor eterno de su Dios, y al hacerlo se encontró a sí mismo. Se le considera un Cristiano Apologista, oidor y hacedor de la palabra de Dios.

Ha emprendido en el comercio, en el ramo gastronómico: Restaurante “Rincón Pirata”, sinónimo de alta cocina costeña. También ha sido constructor (metal-mecánica) de trenecitos escénicos para Parques Tangamanga. Además técnico en mantenimiento en el área rural y asesor educativo.

El género literario que practica es la vivencia cotidiana siempre apoyada en la fe y las creencias en Dios, ya que se considera un testimonio vivo de los milagros de Dios.

El haber asistido esporádicamente al Seminario Menor, participar en los boy scout, trabajar desde temprana edad, vencer mil y una situaciones adversas de la vida le dan la oportunidad de escribir Una tarde con mi Viejo, obra con la que demuestra la existencia de un Ser Superior al Entendimiento Humano. Esta obra es un encuentro con su creador y consigo mismo.

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