PRÓLOGO
“HAY GOLPES EN LA VIDA TAN FUERTES”
Catalina Miranda
En el mes de noviembre del 2022, asistí al Mercado San Juan, en el Centro de la Ciudad de México, con la intención de entrevistar al legendario luchador El Fantasma —el Duende que Camina—, quien tiene ahí un local comercial. La cita era a las cuatro de la tarde. Desafortunadamente, por varias circunstancias, llegué un poco después de la hora pactada. El Fantasma no estaba solo. Me sorprendió ver que un grupo de personas estaban sentadas con él ante una mesa. Varias mujeres, dos niñas, otros luchadores con máscara, un joven de playera roja con un diablo estampado en amarillo, un actor vestido como Johnny Deep. Todos ellos con un listón amarillo sobre el corazón (símbolo que la OMS asignó a la prevención del suicidio, me enteraría después).
Estaban ahí varios periodistas, con cámara y grabadora, público en general, sentados y de pie. Iba a iniciar una Conferencia de Prensa. Supe que mi entrevista al Fantasma tendría que esperar. Instintivamente me acomodé en una silla y pensé: “¿de qué tratará la conferencia?”. Desde luego me sorprendí cuando supe cuál era el tema: Dar difusión a una marcha que realizarían el 19 de noviembre un grupo encabezado por mamás, cuyos hijos o hijas se habían suicidado, con la intención de visibilizar, ante la sociedad, el suicidio de jóvenes; llamar la atención para que en las escuelas y en las instituciones públicas se incremente el apoyo psicológico y dar alerta a los papás y mamás de los riesgos que sufren sus hijos al estar padeciendo depresión o al no manifestar sus emociones.
Conforme escuché el testimonio de cada una de las mamás participantes, comprendí que el Universo me estaba dando la respuesta y el material para incluir en uno de los libros que llevaba meses planeando. De haber llegado a las cuatro en punto, probablemente hubiera hecho la entrevista al Fantasma y me hubiese ido de inmediato. Me habría perdido la conferencia.
Ese mismo día hice contacto con las mamás participantes. Ellas se interesaron en el proyecto y accedieron a contribuir con sus testimonios para incluirlos en este libro, con el que tendremos oportunidad de llevar nuestro mensaje de prevención, a la sociedad en general, sobre la problemática que padecen miles de adolescentes, adultos e incluso niños y niñas.
Días después de la Conferencia de Prensa, entrevisté a través de la plataforma Google Meet a Consuelo, Alma, Guadalupe, Natalia y Eudes sobre la experiencia con sus hijos e hijas. Los testimonios pueden leerse en este libro cuyo objetivo principal es llevar el mensaje a los adolescentes, crear consciencia en ellos sobre todo del sufrimiento que dejan, quienes se suicidan, en los familiares y amigos. Muchas personas resultan afectadas cuando una persona, de cualquier edad, decide quitarse la vida. “No hay peor dolor que éste que se siente”, ha dicho Consuelo en su entrevista. Frase que me recuerda un verso de César Vallejo: “Hay golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé…”.
El suicidio de un ser querido crea emociones demoledoras. Desgarramientos. Caídas a lo más profundo. Noches oscuras del alma y más porque: “Abren zanjas oscuras / en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte” (César Vallejo).
Por ello, todas las participantes buscamos que este libro advierta y asesore sobre las situaciones riesgosas que están viviendo los jóvenes en México y en el mundo, y hacer que las cifras de suicidios en adolescentes no sigan escalando. Desde luego deseamos que el suicidio en toda la población, de todas las edades y en todas las latitudes, disminuya y desaparezca. Es una lucha la que realizamos quienes participamos en este libro. Queremos descargar ese tipo de sufrimiento del mundo, aminorar la carga, el exceso de peso, crear conciencia, poner nuestro granito de arena para volver más amable y empática la convivencia entre los seres humanos.
En México, de acuerdo con información dada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020 los niños, adolescentes y jóvenes mexicanos que se quitaron la vida fueron un total de 3,453. De éstos, 2,293 tenían entre 20 y 29 años, y 1,160, entre 10 y 19 años. En tanto que en 2021 las cifras reportadas fueron: 2,483 jóvenes de entre 20 y 29 años, y 1,096 niños y adolescentes entre los 10 y 19 años: un total de 3,579, lo que indica un incremento de 126 personas al cabo de un año.
Deseamos que este libro llegue a los padres, a las madres, a los hermanos, a las amigas, a las maestras, a los vecinos, a los políticos, y que todos aprendamos a ser solidarios, respetuosos, empáticos, y estemos alerta, despiertos y detectemos en qué momento alguien, a grito abierto, en el silencio, en el aislamiento, en la falsa euforia, está sufriendo, está pidiendo ayuda y está en riesgo de atentar contra su propia vida.
Audes, mamá de Victoria, comentó al respecto: “Ojalá que este libro llegue a muchos jóvenes para que vean que sí existe una luz para ellos, ya que para nuestros chiquitos no la hubo o no la vieron. Gracias por pensar en nosotras las mamás, para que también encontremos consuelo, porque es muy difícil este camino”.
Marzo del 2023